Con un PIB combinado de 20 billones de euros y una base industrial a la altura de la de Estados Unidos, la Europa ampliada posee la capacidad económica e industrial necesaria para crear fuerzas militares sólidas. Aunque el gasto en defensa está aumentando, liderado por Alemania, Polonia y los países nórdicos, estos esfuerzos de rearme siguen estando fragmentados. Persisten importantes “brechas de capacidad” en sectores de alta tecnología como la defensa aérea, el espacio y la ciberseguridad. Los avances en la creación de una base industrial de defensa europea sólida se ven frenados por el principio del juste retour y la preferencia por los campeones nacionales, lo que da lugar a una producción ineficiente y a costosos retrasos en los proyectos de colaboración. Para reforzar eficazmente la seguridad y apoyar a Ucrania, Europa debe superar los silos nacionales. Las principales carencias en materia de capacidad no se están abordando, como demuestran la lenta puesta en marcha del sistema europeo de defensa aérea SAMP/T y la desconexión entre las inversiones nacionales en el ámbito espacial. Estos proyectos clave deben ser prioritarios.