Pozuelo de Alarcón, España
Este artículo analiza la censura digital como una arquitectura de visibilidad que reordena la frontera entre verdad y mentira en la era de la inteligencia artificial, desplazando los controles editoriales ex ante hacia mecanismos algorítmicos y procedimentales (selección de datos, ranking, etiquetado, shadow banning) que afectan al pluralismo y a la formación del juicio público, incluso bajo marcos garantistas como el art. 20 CE y la DSA. Los objetivos planteados han sido: 1) Conceptualizar un modelo multicapa de censura digital (estructural, operativa y forense); 2) evaluar sus efectos epistémicos sobre la veracidad pública (accesibilidad, persistencia, prioridad); 3) contrastar el papel de las agencias verificadoras en la balanza entre corrección cívica y silenciamiento; 4) proponer una respuesta educativa experiencial centrada en «buscar la verdad» y comunicar con rigor. Para lograr estos objetivos se ha aplicado la metodología de revisión crítica interdisciplinar (filosofía, derecho, comunicación) y análisis de casos recientes en plataformas (cambios de políticas, etiquetado, despriorización) triangulados con normativa europea; diseño‑acción docente mediante el proyecto NCNM‑BV (2025), que implementa talleres de auditoría de comunicación, trazabilidad de evidencias, creación de narrativas, simulaciones de crisis y ejercicios de puesta en escena para medir competencias de comunicación y ética informativa. Entre los resultados obtenidos, el mapa multicapa explica cómo la verdad pública se debilita cuando deja de circular: la capa estructural determina qué entra en el sistema; la operativa modula la interacción (filtros, bloqueos, verificaciones); la forense reescribe o desprioriza lo ya publicado. En el aula‑laboratorio, los estudiantes incrementan la detección de sesgos y la documentación de procesos (bitácoras, capturas con metadatos, cadenas de custodia), mejorando la calidad argumentativa y la resistencia a la manipulación. De las principales conclusiones se deduce que la censura digital opera menos como prohibición y más como gestión de visibilidad; sostener un ecosistema veraz exige transparencia procedimental, límites claros a la intervención verificadora y una didáctica experiencial que forme en mirada crítica, trazabilidad y responsabilidad profesional para educar en libertad y comunicar con evidencia.
This article analyzes digital censorship as an architecture of visibility that reorders the boundary between truth and falsehood in the age of AI, shifting ex‑ante editorial controls toward algorithmic and procedural mechanisms (data selection, ranking, labeling, shadow banning) that affect pluralism and the formation of public judgment, even within rights‑protecting frameworks such as Article 20 of the Spanish Constitution and the DSA. The objectives pursued were: (1) conceptualizing a multilayer model of digital censorship (structural, operational, and forensic); (2) assessing its epistemic effects on public veracity (accessibility, persistence, priority); (3) contrasting the role of fact‑checking agencies in the balance between civic correction and silencing; and (4) proposing an experiential educational response centered on «seeking truth» and communicating with rigor. To achieve these goals, the methodology applied consisted of an interdisciplinary critical review (philosophy, law, communication) and analysis of recent platform cases (policy changes, labeling, deprioritization) triangulated with European regulation; and a design‑based teaching intervention through the NCNM‑BV (2025) project, which implements workshops on communication auditing, evidence traceability, narrative construction, crisis simulations, and performance‑based exercises to evaluate communication competencies and ethical literacy. Among the results, the multilayer map explains how public truth weakens when it ceases to circulate: the structural layer determines what enters the system; the operational layer modulates interaction (filters, blocks, verifications); and the forensic layer rewrites or deprioritizes already‑published content. In the classroom‑laboratory, students increase their ability to detect bias and document processes (logbooks, metadata‑preserved captures, chains of custody), improving argumentative quality and resistance to manipulation. The main conclusions indicate that digital censorship operates less as prohibition and more as visibility management; sustaining a truthful ecosystem requires procedural transparency, clear limits on the intervention of verifying bodies, and an experiential pedagogy that cultivates critical perception, traceability, and professional responsibility to educate in freedom and communicate with evidence.