Jaén, España
La digitalización en los entornos laborales plantea nuevos desafíos para la protección de la salud de las personas trabajadoras, desde el momento en que se generan nuevos y complejos riesgos, tanto de naturaleza psicosocial (el tecnoestrés, la hiperconectividad, la intensificación del trabajo, el control algorítmico, etc.) como ergonómica. Además, el trabajo digital a menudo implica una dilución de las responsabilidades en materia preventiva y una infravaloración de los riesgos en el entorno doméstico o no presencial.Estos riesgos laborales emergentes no afectan de manera neutra desde la perspectiva de género. Factores como la organización del trabajo digital, la segregación ocupacional, también en sectores altamente digitalizados, el desigual reparto de las responsabilidades de cuidado, o las propias condiciones físicas y biológicas exponen a las mujeres a un impacto diferencial de los riesgos derivados de los entornos laborales digitalizados, lo que puede traducirse, si no se aborda de manera adecuada, en un incremento de las desigualdades.Resulta imprescindible, así tener presente este impacto específico y diferenciado, incorporando la dimensión de género en la evaluación de riesgos laborales y en las estrategias de prevención, con el fin de garantizar una protección integral de la salud laboral y avanzar hacia un modelo de trabajo digital más equitativo y sostenible.
Digitisation in the workplace poses new challenges for protecting workers’ health, as it generates new and complex risks, both psychosocial (technostress, hyperconnectivity, work intensification, algorithmic control, etc.) and ergonomic. In addition, digital work often involves a dilution of preventive responsibilities and an underestimation of risks in the domestic or non-face-to-face environment.These emerging occupational risks do not have a neutral impact from a gender perspective. Factors such as the organisation of digital work, occupational segregation, including in highly digitised sectors, the unequal distribution of care responsibilities, or physical and biological conditions themselves expose women to a differential impact of the risks arising from digitised work environments, which can translate, if not addressed adequately, into increased inequalities.It is therefore essential to bear in mind this specific and differentiated impact, incorporating the gender dimension into occupational risk assessment and prevention strategies, in order to ensure comprehensive protection of occupational health and move towards a more equitable and sustainable digital working model.