Madrid, España
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en las organizaciones está transformando la estructura empresarial y la posición jurídica del empleador en el contrato de trabajo. Aunque la IA no se reconoce actualmente como sujeto de derecho, su creciente protagonismo plantea la necesidad de revisar esta perspectiva. La normativa europea vigente exige supervisión humana en el uso de IA, pero la rápida evolución tecnológica podría superar estos límites.
Paralelamente, la IA optimiza la gestión empresarial, aunque genera riesgos de opacidad y precarización laboral. La jurisprudencia reciente ha subrayado que el control de la empresa principal sobre contratistas puede calificar a estos últimos como ETTs, un fenómeno que la generalización de la IA podría intensificar. Estos cambios cuestionan la concepción tradicional del empleador, sugiriendo la necesidad de fórmulas jurídicas más complejas que aseguren transparencia y protección de los derechos laborales.