Valencia, España
Este estudio analiza la estructura y dinámicas de la manosfera española en YouTube, centrándose en cómo determinados influencers antifeministas configuran comunidades digitales cohesionadas, discursivamente cerradas y emocionalmente intensas. Metodológicamente, se emplea un análisis computacional con el programa RStudio sobre una muestra de 299 vídeos publicados entre enero de 2024 y marzo de 2025, pertenecientes a cinco canales de la manosfera española. Los resultados confirman la existencia de comunidades cerradas con escasa interacción entre ellas y alta unidireccionalidad comunicativa. Se identifican cinco estilos discursivos antifeministas distintos, que van desde la ironía hasta el esencialismo biológico, todos con un enemigo común: el feminismo. El análisis emocional muestra una fuerte polarización afectiva, con altos niveles de confianza, pero también de miedo, ira y tristeza, lo que evidencia un fuerte vínculo emocional entre audiencia y personas influencers. Además, los vídeos mayor engagement tienden a ser breves, en canales con menos visualizaciones, y centrados en la crítica a la emancipación femenina y la nostalgia hacia los roles genéricos tradicionales. El estudio concluye que estos espacios no solo reproducen discursos de odio, sino que configuran comunidades afectivas que refuerzan identidades tradicionales de género.
This study analyzes the structure and dynamics of the Spanish manosphere on YouTube, focusing on how certain anti-feminist influencers form cohesive, discursively closed, and emotionally intense digital communities. Methodologically, a computational analysis using RStudio is used on a sample of 299 videos published between January 2024 and March 2025, belonging to five channels in the Spanish manosphere. The results confirm the existence of closed communities with little interaction between them and high communicative unidirectionality. Five distinct anti-feminist discursive styles are identified, ranging from irony to biological essentialism, all with a common enemy: feminism. The emotional analysis shows a strong affective polarization, with high levels of trust, but also fear, anger, and sadness, demonstrating a strong emotional bond between audiences and influencers. Furthermore, the videos with the highest engagement tend to be short, on channels with fewer views, and focused on criticism of female emancipation and nostalgia for traditional gender roles.The study concludes that these spaces not only reproduce hate speech, but also create emotional communities that reinforce traditional gender identities.