El texto aborda la reforma constitucional mexicana en protección animal desde una lectura crítica que cuestiona los presupuestos jurídicos tradicionales aplicados a los seres vivos, examinando los límites del concepto jurídico de persona frente a la diversidad ontológica de lo viviente. A partir de un enfoque interdisciplinario que integra biología, filosofía y teoría del derecho, se propone un marco jurídico que reconozca a los seres vivos mediante una gradación normativa basada en su dependencia, vulnerabilidad y función ecológica. Se sostiene que solo una comprensión ampliada de la vida permite orientar el derecho hacia un modelo coherente, ecológicamente responsable y materialmente justo, capaz de responder a la complejidad del mundo viviente sin contradecir su propia lógica interna.