Santiago, Chile
La presente investigación cualitativa tuvo como objetivo comprender cómo la experiencia de dolor y sufrimiento corporal de la psicoterapeuta es un recurso para realizar psicoterapia desde una perspectiva autorreferencial en conexión con la metaobservación y reflexividad, propias de la cibernética de segundo orden adoptadas por la psicoterapia sistémica. Se realizó proceso autoetnográfico en donde se rastrearon elementos como cuerpo, dolor, sufrimiento y autorreferencia en aras de describir la vivencia subjetiva corporal de la psicoterapeuta para entender los recursos terapéuticos que emergen de la misma. La principal participante del estudio fue la investigadora, se contó con docentes y un estudiante en formación de la Maestría en Psicología Clínica y de la Familia de la Universidad Santo Tomás, una usuaria del Servicio de Atención Psicológica (SAP) de la Universidad Santo Tomás y dos consultantes de la práctica privada de la psicoterapeuta. Entendiendo así, que el dolor y el sufrimiento se convierten en recursos para movilizar el cambio en la psicoterapia en la medida que se sitúan contextualmente en el escenario psicoterapéutico a través del lenguaje bien usado, el reconocimiento de la conversación interna del terapeuta, las creencias sostenidas alrededor del sufrimiento, pero sobre todo la aceptación e integración de la vulnerabilidad de los psicoterapeutas como estrategia de conexión desde la fragilidad.
The objective of this qualitative research was to understand how the psychotherapist’s experience of pain and bodily suffering is a resource for performing psychotherapy from a self-referential perspective in connection with meta-observation and reflexivity, typical of second-order cybernetics adopted by systemic psychotherapy. An autoethnographic process was carried out where elements such as body, pain, suffering and self-reference were traced in order to describe the subjective bodily experience of the psychotherapist to understand the therapeutic resources that emerge from it. The main participant in the study was the researcher, there were teachers and a student in training from the master’s degree in clinical and Family Psychology at the Universidad Santo Tomás and a user of the Psychological Care Service (SAP) at the Universidad Santo Tomás and two consultants from the psychotherapist’s private practice. Thus, understanding that pain and suffering become resources to mobilize change in psychotherapy to the extent that they are contextually situated in the psychotherapeutic scenario through well-used language, recognition of the therapist’s internal conversation, and sustained beliefs around suffering, but above all the acceptance and integration of psychotherapists’ vulnerability as a connection strategy from fragility.