Este artículo ofrece una exégesis doctrinal de la STS 64/2026 (Sala Primera), con especial atención al estándar de valoración de la prueba pericial que articula el ponente. Se sostiene que la sentencia consolida un canon de sana crítica estructurado sobre cuatro pilares —método, datos, coherencia y consistencia— y reafirma el papel del juez como custos peritorum, esto es, supervisor del razonamiento pericial más que «perito de peritos». Tras el análisis, se proponen pautas operativas para la práctica forense (diseño, contradicción y motivación) y se confronta la doctrina con resoluciones próximas de la misma Sala, sin perder el eje en 2026. La conclusión principal: la STS 64/2026 inaugura una etapa de control metodológico explícito de la pericia y de motivación reforzada en la preferencia entre dictámenes, con impacto inmediato en los pleitos sanitarios y trasladable a otros ámbitos técnicos.