La reciente Sentencia del Tribunal Supremo 68/2026, de 28 de enero, analiza cómo proceder cuando un reglamento aplicable para resolver un litigio ha sido anulado por una sentencia que aún no ha adquirido firmeza. En estos casos, el Tribunal Supremo descarta fundar la decisión exclusivamente en esa nulidad no firme y ofrece dos vías: ampliar el objeto del proceso (art. 33.2) o acordar la suspensión por prejudicialidad contencioso-administrativa.