El CES 2026 marca un punto de inflexión en la electrónica de consumo: las marcas han dejado de vender potencia para empezar a vender alivio. Tras años de saturación digital, el relato central ya no gira en torno a la conectividad por sí misma, sino hacia una 'tecnología con sentido' que busca devolvernos el tiempo, la calma y el control. En un mundo donde el hogar, el coche y el propio cuerpo se convierten en interfaces permanentes, la industria se enfrenta al reto de ser útil sin resultar invasiva, sustituyendo las grandes promesas por bienestar real.