En este artículo se analiza la fuerza agregativa de la amistad política entre mujeres para la acción “onlife”: en vida, en vivo y en línea, durante el ciclo de protestas feministas en México entre 2016 y 2021. En este periodo, lo político emerge prefigurando una comunidad de mujeres que se declaran vivas y que invocan a las desaparecidas y asesinadas como destino compartido. El movimiento empezó con hashtags como #VivasNosQueremos. Siguió con movilizaciones y acción directa en las redes digitales y en el espacio físico, para “que el miedo cambie de bando”. Su potencia logró desestabilizar los ejes ordenadores del antagonismo, mostrando que el poder está donde las mujeres se juntan, adoptando la propuesta asociativa de la política de Hannah Arendt. En su devenir como laboratorio de producción simbólica, las mujeres crearon palabras, heterotopías y espacios otros, tomas de monumentos, ocupaciones, artivismo y llamados a quemar y destruirlo todo, señalando al Estado como responsable con #MéxicoFeminicida.
This article analyses the aggregative force of political friendship among women for ‘onlife’ action: in life, alive and online, during the cycle of feminist protests in Mexico between 2016 and 2021. In this period, the political emerges prefiguring a community of women declaring themselves alive and invoking the disappeared and murdered as a shared destiny. The movement began with hashtags such as #VivasNosQueremos. It continued with mobilisations and direct action on digital networks and in physical spaces, to ‘change fear’. Its potential managed to destabilise the organising axes of antagonism, showing that power is where women come together, paraphrasing Hannah Arendt and her associative proposal. In their becoming a laboratory of symbolic production, women created words, heterotopias and other spaces, seizures of monuments, occupations, artivism and calls to burn and destroy everything, pointing to the state as responsible with #MéxicoFeminicida.