Zaragoza, España
Las repoblaciones del franquismo no son demasiado conocidas por el público en general, pero deben ser consideradas entre las grandes obras públicas de la dictadura, en la medida en que modelaron un tipo peculiar de bosques que cambiaron la fisonomía y el paisaje de una parte importante del país y afectaron también a la sociedad rural que vivía en las zonas afectadas. Fueron públicas porque se realizaron con dinero público y sobre superficie pública, bien de titularidad municipal, bien adquirida por la principal institución repobladora que fue el Patrimonio Forestal del Estado (PFE). En conjunto, entre 1940 y 1975 se repoblaron casi tres millones de hectáreas que, para hacernos una idea, conforman un área similar a la de, por ejemplo, Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja, juntas. Que la superficie repoblada en España creció con el franquismo a un ritmo muy superior al que lo había hecho en cualquier otro periodo histórico anterior, es un hecho incontestable. Ahora bien, ¿cómo podemos interpretar las causas, el desarrollo y las consecuencias de esa gran obra pública?