La denominada "Iniciativa MLA" (por sus siglas en inglés "Mutual Legal Assistance") es el nombre que recibió el proceso que culminó con la adopción de la Convención sobre Cooperación Jurídica Internacional en Materia Penal en relación con casos de Genocidio, Crímenes contra la Humanidad, Crímenes de Guerra y otros Crímenes Internacionales. Dicha iniciativa surgió tras una reunión de expertos organizada por Países Bajos, Bélgica y Eslovenia ("Core Group") en La Haya en noviembre de 2011. Allí, se observó que existía un vacío legal en el marco jurídico de la asistencia jurídica mutua y las normas de extradición para la investigación y el enjuiciamiento de crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra por las jurisdicciones nacionales.
Posteriormente, se invitó a Argentina, Senegal y Mongolia, quienes se unieron al "Core Group". El texto tiene por objeto proporcionar herramientas jurídicas para la investigación y el enjuiciamiento de los crímenes internacionales. El tratado también puede aplicarse a los crímenes de guerra, la tortura, la desaparición forzada y el crimen de agresión si un Estado Parte así lo decide al momento de manifestar su consentimiento a quedar obligado. Esta Convención fortalece la idea de que nunca debe haber impunidad para las graves violaciones de los derechos humanos en todas sus manifestaciones criminales, como los crímenes de guerra, el genocidio o los crímenes de lesa humanidad. Como los Estados tienen la responsabilidad primaria de investigar, juzgar a las personas presuntamente responsables de estos crímenes y proteger los derechos de las víctimas, los mecanismos de cooperación interestatal deben ser eficientes, modernos y accesibles. Finalmente, esta Convención supone un gran hito en la optimización del marco jurídico para la cooperación jurídica internacional en materia penal.
The "MLA Initiative" (Mutual Legal Assistance) formally known as the process leading to the Convention on International Legal Cooperation in Criminal Matters, designed to strengthen cooperation in cases of genocide, crimes against humanity, war crimes, and other international crimes. This initiative stemmed from a 2011 expert meeting in The Hague, organized by the Netherlands, Belgium, and Slovenia (the "Core Group"), which identified a critical legal gap in mutual legal assistance and extradition for national jurisdictions prosecuting these offenses. Subsequently, Argentina, Senegal, and Mongolia were invited to join the Core Group to further this vital work. This treaty establishes a comprehensive legal framework for the investigation an prosecution of international crimes. In addition to its core provisions, it allows State Parties to expand its application to war crimes, torture, enforced disappearance, and the crime of aggression through optional declarations. The Convention's central purpose is to combat impunity for the most severe human rights violations, including war crimes, genocide, and crimes against humanity. Acknowledging the primary responsibility of States to prosecute these offenses and protect victim rights, it creates mechanisms for effective, contemporary, and readily accessible interstate cooperation. This Convention represents a crucial step forward in streamlining and enhancing international legal cooperation in criminal matters.