Desde su creación en 2002, la Unión Africana (UA) se ha esforzado por fortalecer su papel en la promoción de la paz y la seguridad en África. A través de su renovado compromiso con la Agenda 2063, la institución vincula estas aspiraciones de construir soluciones africanas a los problemas africanos con la búsqueda de una mayor experiencia y legitimidad para la UA a nivel global. Este artículo explora los desafíos y las oportunidades para la participación de la UA en los esfuerzos internacionales de consolidación de la paz, anclando analíticamente su argumento en el concepto de Ubuntu en la construcción de paz como un prisma para el compromiso de la UA en conflictos de larga duración, como el de la península coreana. Los hallazgos de este estudio revelan que la UA tiene recursos, capacidad y experiencia limitados como institución, pero sostienen que, a pesar de estos desafíos, puede reorientar sus aspiraciones para ampliar las oportunidades de una mayor participación en la construcción de la paz internacional. Más allá de su contribución académica a la consolidación de la paz, el artículo podría servir de base para una agenda africana de procesos de paz en la península coreana, en la medida en que la UA refuerza su papel en la paz y la seguridad internacionales.
Since its inception in 2002, the African Union (AU) endeavours to strengthen its role in enhancing peace and security in Africa. Through its renewed commitments to Agenda 2063, the institution ties these aspirations of building African solutions to African problems to seeking greater experience and legitimacy for the AU at a global level. This article explores the challenges and opportunities for the participation of the AU in international peacebuilding efforts, analytically anchoring its argument on the concept of Ubuntu in peace-making as a prism for the engagement of the AU in long-standing conflicts such as the Korean Peninsula conflict. The findings of this study revealed that the AU has limited resources, capacity and expertise as an institution but argues that despite these challenges, the AU can re-align its aspirations to enhance opportunities for greater engagement in international peacebuilding. Beyond the scholarly contribution to peacebuilding, the article could inform an African-led agenda for peacebuilding processes over the Korean Peninsula as the AU enhances its role in international peace and security.