Este comentario ofrece un análisis exhaustivo y reflexivo del anteproyecto de ley orgánica que reforma la protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, adaptándolo a los desafíos tecnológicos como la inteligencia artificial y las redes sociales, mientras preserva su esencia constitucional. Se profundiza en sus novedades, como la regulación de imágenes y voces manipuladas con apariencia realista, el fortalecimiento de salvaguardas para menores y personas con discapacidad, y las mejoras en la tutela judicial para una reparación más efectiva del daño moral, todo ello en un delicado equilibrio con libertades como la expresión y la información.