Las estrategias forestales están siendo revisadas ante los impactos del cambio climático; aumento de temperaturas, sequías prolongadas, proliferación de plagas y un creciente riesgo de incendios devastadores. A ello se suma la limitada capacidad de planificación y recursos de las administraciones públicas para gestionar la extensa superficie forestal, tanto pública como privada. En este contexto, la economía social se perfila como un modelo de cooperación eficaz para optimizar el gasto público y promover una gestión forestal sostenible. Sus principios permiten integrar la transferencia tecnológica sobre captura de carbono desde las universidades hacia las empresas sociales, además de fomentar la formación de trabajadores en labores tradicionales de selvicultura con objetivos de mitigación y compensación de emisiones en los mercados regulados. Asimismo, se propone reforzar la coordinación de las políticas medioambientales, agrícolas y forestales mediante la contratación pública reservada a entidades de economía social, conforme a las directrices europeas y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Este estudio, centrado en la Región de Murcia, pero con resultados extrapolables, utiliza un enfoque cualitativo basado en análisis documental y entrevistas a expertos, para plantear un cambio de paradigma que reconozca los montes como servicios ecosistémicos esenciales para el control climático y el uso de biomasa forestal como una energía renovable que ayuda a la resiliencia forestal.