Barcelona, España
El desarrollo tecnológico se ha convertido en un factor determinante en la competencia geopolítica del siglo xxi, con China consolidándose como uno de los actores más influyentes en su aplicación a los ámbitos de la seguridad y la defensa. A través de iniciativas como DeepSeek y un ambicioso plan nacional para 2030, el país asiático busca liderar un sector estratégico con profundas implicaciones para el orden internacional.
Este artículo examina el impacto de dicha estrategia en tres frentes clave: su papel en la ciberseguridad y la guerra híbrida, el despliegue de sistemas autónomos en operaciones militares, y los desafíos regulatorios y estratégicos que se derivan de su expansión global. Se analizan también las respuestas de actores como Estados Unidos y la Unión Europea, el papel de estas tecnologías en la disuasión contemporánea y los conflictos no convencionales, así como la necesidad de establecer marcos regulatorios internacionales para contener los riesgos derivados de su proliferación. A partir del estudio de fuentes recientes y análisis estratégicos, este trabajo sostiene que el ascenso tecnológico de China no solo reconfigura el equilibrio de poder global, sino que plantea desafíos cruciales en materia de seguridad, gobernanza digital y estabilidad internacional.
Artificial Intelligence (AI) has become a key factor in 21st-century geopolitical competition, with China emerging as a dominant player in its development and application in security and defense. Through initiatives such as DeepSeek and its ambitious national AI plan for 2030, China aims to establish itself as a global leader in this technology, generating significant strategic implications for international security. This article examines the impact of Chinese AI in three dimensions: its role in cybersecurity and hybrid warfare, the development of autonomous systems and their use in defense, and the regulatory and strategic challenges posed by its global advancement. It analyzes the responses of major powers such as the United States and the European Union, the role of AI in deterrence and hybrid conflicts, and the need for international regulatory frameworks to mitigate the risks associated with its proliferation. Drawing on an analysis of recent sources and strategic studies, this paper argues that Chinese AI not only redefines the global balance of power but also presents critical challenges in terms of security, technological governance, and international stability.