Este artículo expone la capacidad de desarrollo de una comprensión integral de la realidad a través de la aproximación al conocimientodel materialismo dialéctico. Para ello, se realiza una crítica desde la perspectiva dialéctica a las formas de conocimiento científico modernas, las cuales tienden hacia un enfoque fragmentado del conocimiento, dificultando la adaptación al contexto geoestratégico actual. A su vez, se expone como la guerra cognitiva ha tomado un papel central dentro de las estrategias de seguridad nacional, presentándose como una fase superior del pensamiento estratégico en sí mismo. En esta línea, se señala cómo la guerra cognitiva, en su forma estratégica, se extiende más allá de la esfera militar, permeando diversas esferas sociales y políticas, integrando el nexo entre la guerra como la continuación de la política por otros medios y proporcionando una dirección estatal consciente.A través de este enfoque, el artículo examina las aproximaciones estratégicas de China, Rusia y Estados Unidos, concluyendo que las dos primeras se encuentran en una posición de ventaja estratégica debido a la visión holística que le proporciona su aproximación al conocimiento.
This article explores the capacity to develop a comprehensive understanding of reality through the materialist dialectic approach to knowledge. To achieve this, a critique is conducted from the dialectical perspective of modern scientific knowledge, which tends to follow a fragmented approach to knowledge, hindering adaptation to the current geostrategic context. Furthermore, it is shown how cognitive warfare has taken a central role within national security strategies, emerging as a superior phase of strategic thinking in itself. In this regard, it is highlighted how cognitive warfare, in its strategic form, extends beyond the military sphere, permeating various social and political domains, integrating the nexus between war as the continuation of politics by other means and providing conscious state direction. Through this approach, the article examines the strategic approaches of China, Russia, and the United States, concluding that the first two are in a position of strategic advantage due to the holistic vision provided by their approach to knowledge.