Estados Unidos
Los pensadores críticos llevan varias décadas poniendo el énfasis en el papel de la “cultura” en la fábrica del consentimiento. Hasta el punto de olvidar, en ocasiones, que la hegemonía se apoya también —y acaso principalmente— en fuerzas materiales, en estructuras tangibles. Es esencial no resignarse ante lo que Karl Marx llamaba “la coerción sorda de las relaciones económicas”.