La Copa Mundial de Fútbol Masculino de la FIFA, que se celebrará en Norteamérica del 11 de junio al 19 de julio, se anunciaba como más abierta por aumentar el número de países participantes. En realidad, se presenta como el torneo del cribado de espectadores en función del dinero y el pasaporte. Los precios de las entradas, el alojamiento o los desplazamientos, así como las restricciones en la concesión de visados, alejan más que nunca este evento del deporte popular. Además, el principal país organizador, Estados Unidos, obra como potencia belicista ignorando el derecho internacional, mientras en el plano interno la violencia y las razias contra la población migrante y los movimientos sociales provocan la indignación. ¿Se atreverá la FIFA a excluir a los Estados Unidos de Donald Trump de su Mundial?