En los territorios ocupados de Cisjordania, los viñedos se extienden cada vez más. Producidos en tierras usurpadas a los palestinos, con el respaldo incondicional de Tel Aviv, los vinos israelíes prosperan y se exportan. Bastan unas pocas maniobras de ocultación para hacer olvidar su origen y colocarlos en el mercado europeo.