En esta investigación se plantea tratar el impacto que tienen las relaciones sociales capitalistas en nuestra salud mental. Para ello me centraré en la obra de Mark Fisher, filósofo y crítico cultural inglés, uno de los miembros del CCRU (Cybernetic Culture Research Unit) en el que, junto a pensadoras como Sadie Plant, Nick Land o Kodwo Eshun, entre otras, abrieron una línea de pensamiento centrada en el estudio de lo absolutamente contemporáneo con el enfoque de la teoría-ficción y la plena asunción de lo multidisciplinar.
Al enfoque de Fisher sumaré la perspectiva de Byung Chul Han, autor surcoreano que centra su estudio en la psicología del rendimiento en el capitalismo y sus consecuencias existenciales.
Me centraré principalmente en la obras Realismo Capitalista: ¿No hay alternativa?1 Por medio de ella expondré el carácter político del sufrimiento psicológico en nuestros tiempos, evidenciado por los problemas generalizados de estrés, ansiedad o depresión que encontramos hoy en día. Fisher expone cómo este sufrimiento tiene una explicación política y cómo se tiende a privatizar y a achacar únicamente a sus factores químicos. Este tratamiento de la salud psicológica deriva en un olvido de las causas sociales del mismo, así como una individualización e interiorización del sufrimiento2.
Fisher reconoce al capitalismo como el sistema acelerado por antonomasia, una aceleración sin dirección, un statu quo en el que no hay lugar para lo nuevo, para lo jóven, y en el que los sueños de una sociedad mejor son catalogados como herejía. No cabe pensar en el futuro, sólo entretenernos con un consumo vacío y hacer que parezca que todo funciona correctamente. 3 Esto deriva en una impotencia reflexiva4 la certeza de que las cosas no son como deberían ser, que estamos ignorando nuestra angustia, ignorando los problemas por venir, asumiendo que no podemos hacer nada