Defendemos que la tarea propia de la filosofía, más que ofrecer definiciones sobre el dolor y el sufrimiento -aunque también ha de hacerlo- será la de analizar críticamente el sentido del sufrimiento.
Alcanzamos cuatro alternativas para clasificar las doctrinas que dan sentido al sufrimiento: (1) las doctrinas que consideran necesario darle sentido al sufrimiento y se lo dan; (2) las doctrinas que consideran necesario qu el sufrimiento tenga un sentido, pero no se lo conceden; (3) las doctrinas que no consideran necesario darle un sentido y no se lo dan y (4) las doctrinas que no consideran necesario dárselo y se lo dan. A partir de esta clasificación meramente dialéctica, pueden elaborarse una valoración éticas o incluso política del valor del sufrimiento en general y del acierto o desacierto de las diferentes doctrinas a la hora de dar uno u otro sentido al sufrimiento. Nosotros tomaremos partido por la necesidad de dar valor y sentido al sufrimiento como esfuerzo y sacrificio distanciándonos de las alternativas hedonistas y eudaimonistas