La globalización económica y la integración europea, espoleadas por la libre circulación de capitales, han exacerbado el proceso de competencia fiscal internacional. Desde los años 90 se han venido produciendo reacciones dirigidas a lo que inicialmente se reconoció en el ámbito de la OCDE y de la UE como competencia fiscal perjudicial. El proceso ha ido ensanchando su marco de acción hasta terminar en la recomendación de la OCDE y en la directiva de la UE para una imposición mínima de los grupos empresariales. El proceso seguido pone de manifiesto dos interesantes aspectos cosas: no está claro si se puede perfilar una competencia que se pueda considerar desleal, al tiempo que se venía produciendo una pérdida de soberanía de las jurisdicciones fiscales, quienes estaban reformulando sus estructuras tributarias de forma ineficiente y despegada de las preferencias de los ciudadanos. Este contexto clama por reforzar los procesos decisorios sobre la imposición. A nivel global, surgen dudas sobre decisiones para forzar la coordinación tributaria sobre jurisdicciones con las que no se cuenta en el proceso decisorio y que no disponen de medios para hacer efectivas nuevas obligaciones de cooperación internacional. A nivel europeo, hay razones evidentes para clamar que la armonización fiscal se produzca a través del proceso legislativo ordinario, mediante codecisión con el Parlamento Europeo y sin exigir la unanimidad.
Economic globalization and European integration, spurred by the free movement of capital, have exacerbated the process of international tax competition. Since the 1990s, reactions have been emerging against what was initially recognized within the OECD and the EU as harmful tax competition. This process has broadened its scope, culminating in the OECD recommendation and the EU directive for minimum taxation of corporate groups. The process has revealed two things: it is unclear whether competition can be defined as unfair, and tax jurisdictions have been losing sovereignty, inefficiently reformulating their tax structures and disregarding citizens» preferences. This context calls for strengthening decision-making processes regarding taxation. Globally, concerns arise regarding decisions to force tax coordination on jurisdictions that are not involved in the decision-making process and lack the means to implement new international cooperation obligations. At the European level, there are clear reasons to advocate for tax harmonization to occur through the ordinary legislative process, by co-decision with the European Parliament, and without requiring unanimity.