A menudo se dan explicaciones de orden económico, sociológico o político al gran desequilibrio que afecta al comportamiento de los dominantes. A menos que, por el contrario, se le atribuya a la “locura” individual. El filósofo Frédéric Lordon y la escritora Sandra Lucbert analizan la articulación entre las estructuras del capital y las estructuras psíquicas, igualmente desenfrenadas.