París, Francia
A finales de diciembre de 2025, la activista noruega Greta Thunberg fue detenida en Londres por apoyar a los activistas del grupo Acción Palestina. El mismo mes, la secretaria general del sindicato francés CGT, Sophie Binet, fue imputada por haber calificado a unos patronos de “ratas que abandonan el barco”. Un mes antes, el Collège de France cancelaba un coloquio universitario sobre Palestina. En España, a pesar de las promesas de derogación, la conocida como “ley mordaza” sigue vigente una década después de ser aprobada por el Partido Popular para hacer frente al descontento social en las calles. En las últimas semanas, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha presentado denuncias contra el humorista Pierre-Emmanuel Barré, los creadores de un juego de mesa y cuatro diputados. Todos habían criticado a una policía que parece tener cada vez menos cuentas que rendir. Ni siquiera ante una justicia exhausta y ampliamente desacreditada. El Estado de derecho tiende a convertirse en una causa perdida, cada vez más difícil de defender. ¿Por qué consentimos esta represión banalizada? ¿Qué hacer para resistirla?