La toma de la ciudad de El Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) el pasado 26 de octubre, y los abusos que la acompañaron, recordaron a los medios de comunicación occidentales la existencia y la intensidad de la guerra civil sudanesa. A menudo presentado como el resultado de una rivalidad entre dos jefes militares y sus respectivas facciones, el conflicto también implica a potencias extranjeras, que buscan sacar provecho de él y alimentan, cada una a su manera, la dinámica de confrontación.