El primer ministro húngaro Viktor Orbán, sólidamente instalado en el poder desde 2010, se ve desafiado en su tradicional caladero de votos: las zonas rurales. Su rival, Péter Magyar, procedente de las filas de su partido, representa ahora a la derecha liberal proeuropea y trata de romper la hegemonía de la derecha nacional-conservadora haciendo campaña en los pequeños municipios, clave en las elecciones legislativas del próximo abril.