No es infrecuente en los conflictos armados que un gran número de soldados mueran por la toma de territorios insignificantes desde un punto de vista estratégico, como sucedió en la Primera Guerra Mundial. El control de la región de Donetsk constituye una exigencia no negociable tanto para Rusia como para Ucrania. Un nudo gordiano que sigue sin cortarse. Y la guerra continúa.