Cádiz, España
La expansión de la inteligencia artificial desafía los marcos clásicos de la responsabilidad extracontractual y obliga al Derecho internacional privado a reinterpretar sus categorías. La dificultad de localizar el daño en entornos digitales, la imputación en ausencia de un autor humano claramente identificable y la insuficiencia material de la ley aplicable cuestionan la operatividad de criterios como la lex loci damni del Reglamento Roma II. El Convenio de La Haya de 1973 y el art. 10.9º del Código Civil español completan el entramado normativo, aunque con límites frente a daños derivados de sistemas autónomos y opacos. Las iniciativas europeas recientes —Directivas de 2022 sobre responsabilidad por productos defectuosos e IA, y el Reglamento de IA de 2024— buscan reforzar la protección material mediante responsabilidad objetiva, inversión de la carga probatoria y estándares de diligencia. El reto es articular la técnica conflictual con un contenido sustantivo suficiente, para que la reparación del daño no dependa de categorías pensadas para un mundo analógico.
The expansion of artificial intelligence challenges the classical framework of tort law and compels private international law to reinterpret its categories. The difficulty of locating damage in digital environments, attributing liability without an identifiable human actor, and the substantive insufficiency of the applicable law undermine the effectiveness of traditional criteria such as the lex loci damni under the Rome II Regulation. The 1973 Hague Convention and Article 10.9 of the Spanish Civil Code complement this framework, yet they face limits when addressing harm caused by autonomous and opaque systems. Recent EU initiatives -namely the 2022 Draft Directives on defective products and AI liability, and the 2024 AI Act- seek to strengthen substantive protection through strict liability, reversal of the burden of proof, and harmonized standards of diligence. The challenge lies in articulating conflict-of-law techniques with substantive adequacy, ensuring that reparation does not depend on categories designed for an analog world.