La modificación en tramitación del Reglamento de Extranjería introduce un conjunto de disposiciones transitorias que, sin configurarse formalmente como un proceso de regularización extraordinaria, despliegan efectos materialmente equiparables a una normalización administrativa de amplio alcance. El análisis de su arquitectura normativa, en diálogo con el Reglamento actualmente vigente y con las instrucciones dictadas para su aplicación, permite apreciar tanto el alcance integrador de la medida como las disfunciones previas que viene a corregir.