Madrid, España
En este número ha de darse noticia —en el doble plano legislativo y jurisprudencial— de una doble noticia: positiva una y negativa la otra. La primera es la del mantenimiento de su vigor por la política de conservación de la naturaleza (mediante ampliación de los espacios —en esta ocasión marinos— objeto de preservación). Y la segunda es la de persistencia de las técnicas de interrelación de las políticas sectoriales con impacto territorial y la ordenación del territorio y urbanismo propiciatoria de la lamentada complejidad de esta última, que la condenan —en su formulación— al levantamiento de cargas de ciertamente difícil cumplimiento y —en su aprobación— a su predisposición al padecimiento de vicios de nulidad, así como, en su vigencia y por consecuencia, su obsolescencia por inadecuación sobrevenida a la evolución de las actividades y usos del suelo y, a la postre, su ineficacia a la hora de asegurar la disciplina que impone a dichos usos y actividades.