La situación del planeamiento urbanístico en España ha alcanzado límites muy preocupantes. La inexplicable tardanza que la tramitación y aprobación de los Planes Generales de Ordenación Urbana viene sufriendo por causa de una dilatada e injustificada burocracia procedimental entreverada de medidas medioambientales impropias, dilación que llega a alcanzar más de una docena de años (tres o cuatro legislaturas) comporta que los Ayuntamientos opten por no revisar sus Planes y mantengan indefinidamente su vigencia con las secuelas obvias de someterlos a innumerables modificaciones puntuales con el objetivo de adaptar, al menos aisladamente, sus determinaciones a la realidad cambiante que la insoslayable dinámica socio-económica genera, lo que termina por producir un auténtico «Frankenstein urbanístico» con relación al modelo originario establecido en el viejo Plan aprobado.
A analizar con rigor jurídico-urbanístico el «enfermizo» diagnóstico urbanístico señalado y a proponer «remedios» plausibles para recuperar la solvencia que nunca se debió perder, se destina este artículo teniendo en cuenta que los argumentos básicos utilizados en su formulación se ven razonablemente avalados por la experiencia de más de 50 años que en materia legislativa y de gestión dispone su autor.
The state of urban planning in Spain has reached alarming levels. The inexplicable delays in the processing and approval of General Urban Development Plans, caused by lengthy and unjustified procedural bureaucracy intertwined with inappropriate environmental measures, can last for more than a dozen years (three or four legislative terms). This leads municipalities to choose not to revise their plans and to maintain their validity indefinitely. The obvious consequence is that these plans are subjected to countless ad hoc modifications aimed at adapting, at least in some cases, their provisions to the changing reality generated by the unavoidable socio-economic dynamics. Ultimately, this results in a veritable urban Frankenstein’s monster compared to the original model established in the approved plan.
This article is intended to rigorously analyze the «sick» urban planning diagnosis outlined and to propose plausible «remedies» to recover the solvency that should never have been lost, taking into account that the basic arguments used in its formulation are reasonably supported by the author’s more than 50 years of experience in legislative and management matters.