Desarticular el marco mental de la ultraderecha en materia migratoria es una tarea compleja, pero imprescindible para la salud democrática. Requiere combinar evidencias sólidas, que anulen mentiras y medias verdades con la visibilización de experiencias individuales y la implementación de mejores políticas migratorias. Al mismo tiempo, es crucial enfatizar los derechos humanos y la cohesión social, mostrando que la inclusión fortalece la legitimidad institucional y el pluralismo.