La lucha contra la desigualdad, la pobreza y la exclusión en la infancia es una batalla que merece ser librada para fomentar la equidad, con independencia del color de piel o el lugar de procedencia de la familia. Muchos de los problemas que afectan a la infancia de origen inmigrante son manifestaciones de desigualdades sociales que también sufren los niños nativos en situaciones vulnerables. Puede avanzarse mucho con políticas que no requieren perfiles o tratamientos específicos para la población inmigrante. Las desventajas que experimenta la infancia de origen inmigrante pueden reducirse significativamente reforzando políticas públicas que benefician al conjunto de la población infantil, vengan de donde vengan sus progenitores.