Existen una serie de bulos sobre el hecho migratorio que desmienten los datos reales. Si se analizan estos, se llega a la conclusión de que las personas migrantes en España son poco más del 6% de todos los que residen en nuestro país. Sus ocupaciones más comunes son peones agrícolas, camareros y peones de la industria manufacturera, trabajos que por lo general no quiere la población española, que en la actualidad tiene un 41 % de personas con estudios superiores entre 25 y 64 años, que rechazan este tipo de empleos. De igual modo, tampoco es cierto que sean los migrantes los que traigan altas cotas de delincuencia a España, cuando en la actualidad ha descendido en nueve puntos la tasa de criminalidad si la comparamos con las tasas que había en 2005, y el 80% de los delitos los cometen españoles y personas residentes de la Unión Europea.