La columna vertebral de la política migratoria del Gobierno de España es sólida y define la posición que se defiende en Europa y en el mundo desde la perspectiva de los derechos humanos. Existen grandes retos que cumplir que requieren de la suma de esfuerzos y aportaciones de todos los niveles de las Administraciones territoriales, del sector privado, de los agentes socioeconómicos y de las entidades y organizaciones del tercer sector. Solo así la integración de las personas extranjeras podrá ser real y efectiva para quien acaba de llegar, para quien convive con normalidad en nuestro territorio y para las segundas y terceras generaciones de personas españolas que deben sentirse parte de un proyecto de ciudadanía inclusivo y pleno en el ejercicio de derechos y deberes.