México
El Estado mexicano ha sido omiso en atender el grave problema de maltrato laboral que sufren los médicos en formación de pregrado, quienes no solo realizan un trabajo subordinado en las unidades médicas del Sistema Nacional de Salud, sino también, coadyuvan a satisfacer la necesidad de acceso al derecho humano a la salud de los gobernados.
En este sentido, la formación médica, en cuanto estructura jerárquica de poder, ha justificado, legitimado y perpetuado una violencia sistemática encubierta en acciones de disciplina educativa, lo que, de suyo, se antoja reprobable, toda vez que los médicos adscritos y residentes deberían guiar y orientar a los internos y pasantes bajo un estricto apego a los derechos humanos y no hacerles víctimas de comportamientos violentos que trastoquen su dignidad.
Debido a ello, se infiere que el maltrato laboral de médicos en formación de pregrado constituye una vía de vulneración de las prerrogativas de integridad personal y trabajo digno, en cuyo tenor, es meritorio invitar a la reflexión sobre los puntos de oportunidad que reviste el diseño normativo de la política criminal mexicana contra esta subespecie de violencia, a fin de generar conciencia sobre los riesgos que representa para la vida de los futuros médicos.
The Mexican State has failed to address the serious problem of abuse of the work suffered by doctors in undergraduate training, who not only perform subordinate work in the medical units of the National Health System, but also, they help to meet the need for access to the human right to health of those governed.
In this sense, medical training, as a hierarchical structure of power, has justified, legitimized and perpetuated systematic violence hidden in actions of educational discipline, which, of its own, seems reprehensible, since assigned and resident doctors should guide and guide inmates and interns in strict respect of human rights and not make them victims of violent behavior that disrupts their dignity.
As a result, it is inferred that the ill-treatment of doctors in undergraduate training at work constitutes a way of violating the prerogatives of personal integrity and decent work, in which regard, it is worthy to invite reflection on the points of opportunity of the normative design of mexican criminal policy against this subspecies of violence, in order to raise awareness about the risks it poses to the lives of future doctors.