Marta R. de Assis Machado, Débora A. Maciel, Rafael de Souza
El artículo analiza el entrelazamiento de las políticas de seguridad pública y el control de protestas en el ciclo brasileño de protestas más reciente, de 2013 a 2016. Con base en el enfoque de política contenciosa, proponemos un modelo analítico dinámico y relacional de la relación entre los movimientos de protesta, el Estado y el control social. Las manifestaciones masivas estallaron en medio de la Copa Confederaciones (2013), la Copa Mundial (2014) y los Juegos Olímpicos (2016). Sostenemos que estos tres mega eventos deportivos generaron recursos y oportunidades, así como presiones y limitaciones internacionales, para innovaciones represivas en estrategias de orden público y protesta. Los cambios en el orden jurídico se impulsaron mediante el endurecimiento del control penal y la internalización de medidas transnacionales de seguridad pública. Los procesos de aprendizaje policial se han llevado a cabo mediante la difusión global de nuevas tecnologías de vigilancia, equipos, capacitación y emulación de tácticas policiales de contención de la protesta. A la larga, el legado de los mega eventos fue la introducción de un nuevo conjunto represivo de normas legales, prácticas institucionales y técnicas de control del orden público que ahora está disponible para su uso contra la delincuencia común y en el manejo policial de las manifestaciones callejeras.
The article analyzes the intertwining of public security and protest control policies in Brazil’s most recent protest wave from 2013 to 2016. We propose a dynamic and relational analytical model of the relationship between protest movements, the State, and social control based on the contentious politics approach. The mass demonstrations broke out in the middle of the Confederations Cup (2013), the World Cup (2014), and the Olympics (2016). We argue that these three sports mega-events generated resources and opportunities, as well as international pressures and constraints, for repressive innovations in strategies of public order and protest control. Changes in the legal order were pushed through harshening of criminal control and the internalization of transnational public security measures. Police learning processes have taken place through the global diffusion of new surveillance technologies, equipment, training, and emulation of protest policing tactics. In the long run, the mega-events legacy was introducing a new repressive set of legal norms, institutional practices, and control techniques of public order which is now available for use against common crime and in the police handling of street demonstrations.