Elche, España
El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (RIA) representa un avance significativo en la regulación tecnológica al complementar el RGPD. Esta normativa introduce un marco que clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo, estableciendo controles más estrictos para aquellos considerados de alto riesgo. Ante un uso inadecuado de un sistema de IA que implique un tratamiento ilícito de datos personales de una persona física que suponga un daño o un perjuicio debemos acudir al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). El RIA complementa al RGPD al incorporar disposiciones que fortalecen la protección de los derechos de las personas afectadas por el uso inadecuado de sistemas de IA. El objetivo final de la regulación es promover una IA confiable y ética que respete y proteja los derechos fundamentales de los individuos. Esto implica no solo cumplir con las normativas existentes, sino también adherirse a principios éticos como la justicia, la no discriminación, la responsabilidad y la robustez. La creación de una IA confiable es un proceso continuo que requiere un compromiso firme con la ética y la transparencia en todas las etapas del desarrollo y la implementación de la tecnología. La regulación debe asegurar que el desarrollo de la IA esté alineado con los valores y principios fundamentales de la sociedad.
The European Artificial Intelligence Regulation (IA) represents a significant advance in technological regulation by complementing the GDPR. This regulation introduces a framework that classifies AI systems according to their risk level, establishing stricter controls for those considered high risk. In the event of improper use of an AI system that involves the unlawful processing of a natural person’s personal data, resulting in harm or damage, we must turn to the General Data Protection Regulation (GDPR). The RIA complements the GDPR by incorporating provisions that strengthen the protection of the rights of individuals affected by the improper use of AI systems. The ultimate goal of the regulation is to promote trustworthy and ethical AI that respects and protects the fundamental rights of individuals. This involves not only complying with existing regulations but also adhering to ethical principles such as fairness, non-discrimination, accountability, and robustness. Creating trustworthy AI is an ongoing process that requires a firm commitment to ethics and transparency at all stages of technology development and deployment. Regulation must ensure that AI development is aligned with society’s fundamental values and principles.