El ecosistema de protección de datos que hemos diseñado al poner en el centro la garantía del derecho fundamental a la protección de datos como elemento prevalente, en lugar de situarse en el ámbito de la gestión del riesgo, ha generado prácticas generalmente restrictivas y en gran medida contrarias a los objetivos que han venido definiendo las normas de protección de datos desde la Directiva de 1995.