El propósito de este artículo es ofrecer una reflexión geopolítica sobre el capitalismo, el poder y las plataformas digitales en el contexto de la civilización occidental, caracterizada por el dominio tecnológico y su influencia en la hegemonía global. Esta hegemonía se manifiesta en la estrecha relación entre la economía real y los mercados financieros desde la década de 1980, en la expansión del capital financiero a escala mundial, en el control ejercido por las plataformas digitales y en las intervenciones militares asociadas. Paralelamente, se observa una creciente polarización y la proliferación de discursos de odio en la geopolítica global, que se expresan a través de actores diversos, desde francotiradores y el DAESH hasta figuras como Donald Trump. Esta geopolítica no se configura como una secuencia lineal de causas y efectos, ni como una mera exaltación del poder, sino que se desarrolla mediante luchas de poder marcadas por el enfrentamiento, la historia de los contrapoderes, la rebeldía y el non serviam. En este marco, las fronteras entre violencia y libertad se difuminan, lo que refuerza la hipótesis de que toda civilización, artificial o no, implica dominio, militarización y guerra. Internet, surgida del entorno informático-militar, junto con el retorno constante de las guerras comerciales entre Estados, constituyen elementos clave en esta dinámica.