Quito, Ecuador
Desde 2017, Ecuador ha retomado una estrecha alineación geopolítica y militar con Estados Unidos, tras el quiebre del proyecto soberanista de Rafael Correa. Este viraje se inició con Lenín Moreno y se profundizó con los gobiernos de Guillermo Lasso y Daniel Noboa. Bajo el discurso de combatir amenazas como el narcotráfico, la migración y la influencia china, Washington promovió una creciente militarización del Estado ecuatoriano, canalizada mediante la Asistencia Militar y en Seguridad (AMyS), el retorno de agencias como USAID y la firma del acuerdo SOFA, que otorga privilegios a las fuerzas estadounidenses en territorio nacional. Noboa, además, declaró un conflicto armado interno y promovió reformas constitucionales que abren la puerta a bases extranjeras. El texto argumenta que Ecuador ha sido reconfigurado como un Estado-cliente, funcional a los intereses estratégicos de EE. UU., en un contexto de rivalidad global con China y consolidación del panamericanismo como doctrina de control regional.