Durante la última década, los estudios rurales han sido objeto de una serie de cuestionamientos en relación a los borramientos epistemológicos que ocultan el amplio conjunto de actividades, dinámicas y procesos mediante los cuales se garantiza la sostenibilidad de la vida a escala familiar y comunitaria en el mundo rural. En tanto que aquello que se oculta revela la centralidad económica de las mujeres en este medio, se critica el fuerte sesgo patriar-cal que determina las coordenadas teórico metodológicas que forman parte de este campo de estudios y los estrechos contornos de su objeto de indagación.