Los procesos regulatorios se han transformado profundamente en las últimas décadas tras la globalización, propiciando la emergencia de nuevas formas de gobernanza caracterizadas por redes horizontales y la creciente participación de actores no estatales en la producción normativa. Este artículo analiza el impacto de estas transformaciones sobre el Derecho administrativo, describiendo una autoridad regulatoria fragmentada y a menudo desplazada más allá del Estado. Se examinan diferentes formas no convencionales de autoridad (híbrida transnacional, líquida o relativa), evaluando cómo estas categorías permiten comprender la legitimidad de los actores no estatales que ejercenfunciones regulatorias con efectos en la esfera pública. Asimismo, se estudia la creciente interdepen-dencia entre gobernanza regulatoria y Derecho administrativo: mientras los regímenes regulatorios privados se benefician de la seguridad y garantías propias del Derecho público, este último amplía su alcance y adapta sus principios para responder a escenarios regulatorios transnacionales, multinivel y multi-actor. Principios que lejos de perder relevancia, resultan esenciales para dotar de legitimidad a esas nuevas formas de regulación. Se sostiene que la crisis de los enfoques estatocéntricos exige una aproximación funcional al Derecho administrativo, capaz de integrar los nuevos espacios regulato-rios. Se propone avanzar hacia un modelo en el que los mecanismos de control público incidan ex ante sobre los procesos regulatorios privados, sin sacrificar su autonomía funcional, garantizando así la protección de los intereses públicos en un entorno descentralizado.
Regulatory processes have undergone profound transformations in recent decades due to globalisation, leading to the emergence of new forms of governance characterised by horizontal networks, overlapping normative frameworks, and the growing involvement of non-state actors in norm production. This article examines the implications of these transformations for admi-nistrative law, depicting a fragmented regulatory authority often displaced beyond the state and distributed across hybrid, multilevel, and transnational arenas. It explores unconventional forms of authority —hybrid authority, liquid authority, and relative authority — and evaluates how these categories contribute to explaining the legitimacy of non-state actors exercising regulatory functions with significant public effects.Furthermore, the article analyses the increasing interdependence between regulatory governance and administrative law: while private regulatory regimes benefit from the safeguards, predictability, and procedural guarantees derived from public law, administrative law itself expands its scope and adapts its principles to respond to complex transnational regulatory settings involving multiple actors and overlapping jurisdictions.It argues that the crisis of state-centric approaches requires reconceptualising administrative law in functional terms, enabling it to integrate new regulatory spaces and actors without eroding its foundational principles. Finally, the article proposes a model in which public oversight mecha-nisms should interveneex ante in private regulatory processes without undermining their functio-nal autonomy, thereby ensuring transparency, accountability, and the protection of public interests in a decentralised regulatory environment.