León, España
Es un hecho incontrovertido, contrastado estadísticamente, que las nuevas tecnologías inteligentes contribuyen a la disminución en términos globales de los índices de accidentabilidad, mejorando el bienestar de las personas trabajadoras. Ahora bien, tampoco cabe ocultar su lado oscuro, pues no eliminan de raíz las formas de nocividad, sumando a los riesgos tradicionales otros emergentes capaces de sobrepasar la delgada y vulnerable línea de la salud mental, tan abatida con motivo de la pandemia y tan amenazada en el actual contexto productivo. Tal preocupante realidad obliga a diseñar respuestas jurídicas adecuadas, que no pueden limitarse a proporcionar una mera tutela reparadora, sino que deviene necesario apostar por una política preventiva eficaz en los centros de trabajo.
It is an incontrovertible fact, statistically proven, that new smart technologiescontribute to a global decrease in accident rates, improving the well-being ofworkers. However, their dark side cannot be ignored either, as they do not eliminate harmful substances entirely, adding to traditional risks other emerging hazards capable of crossing the thin and vulnerable line of mental health, so severely impacted by the pandemic and so threatened in the current production environment. This worrying reality compels us to design appropriate legal responses that cannot be limited to providing mere compensatory protection, but rather require a commitment to an effective preventative policy in the workplace.