Introducción. La crisis sociosanitaria provocada por la pandemia del SARS-CoV-2 generó profundos cambios en la vida humana, causando estrés y significativas perturbaciones familiares con efectos prolongados.
Particularmente, países como Chile, Argentina y Ecuador, enfrentaron desafíos socioeconómicos y adaptaciones familiares que han dejado impactos duraderos en múltiples ámbitos, incluyendo el eco- nómico, social y sanitario. A pesar de ello, pocos estudios han abordado los aprendizajes derivados de esta experiencia y las transformaciones persistentes post crisis. Este estudio presenta los hallazgos de una investigación cuyo objetivo fue analizar los apren- dizajes positivos y negativos en la vida personal y familiar en Chile, Argentina y Ecuador producto de la pandemia por COVID-19 post crisis sociosanitaria.
Se busca comprender cómo estas transformaciones impactaron en las familias, identificando prácticas, condiciones y situaciones clave, así como explorar las barreras o desafíos que aún persisten. Metodología. La metodología empleada se basó en un enfoque cualita- tivo exploratorio transversal, utilizando el análisis de contenido cualitativo. Participaron en el estudio un total de 60 representantes de hogares familiares dis- tribuidos en muestras por países (21 en Chile, 17 en Argentina y 22 en Ecuador), identificados mediante la técnica bola de nieve. Resultados. Los resultados reve- laron similitudes en la valoración de la compañía y el apoyo emocional de la familia como aspectos positivos durante el confinamiento en los tres países, lo que es valorado como aprendizaje post crisis sociosanitaria.
Resalta la importancia de contar con el respaldo de los seres queridos para enfrentar los desafíos, lo que refleja la relevancia de los lazos familiares en el desa- rrollo de la resiliencia y el bienestar durante tiempos difíciles. Se expresan desafíos económicos y de salud mental que han perdurado y, en algunos casos, se intensificaron después de la crisis en los tres países.
Las limitaciones en las interacciones sociales persis- tieron en el tiempo, evidenciándose problemas de ansiedad social que exacerbó sentimientos de soledad y malestar emocional. Las estrategias de afrontamiento desarrolladas variaron según el contexto social y cul- tural de cada país. Discusión. Un ambiente familiar que promueve la adaptación social mitiga las irrupciones del contexto y promueve estilos de vida saludables para todos sus miembros. La re-significación de las experiencias facilita la reconstrucción de lo vivido, aunque continúa siendo relevante atender las conse- cuencias de la crisis, especialmente el desarrollo de problemas socioeconómicos y de salud mental que persisten en la actualidad y que afectan el bienestar de las personas, familias y comunidades. Conclusiones.
Este estudio pone en evidencia el papel fundamental de la familia en la adaptación a situaciones de crisis, destacando su impacto en la resiliencia y el bienestar.
Se identificaron aprendizajes tanto positivos como negativos, resaltando la importancia de la unidad familiar y las estrategias de afrontamiento adaptativas, así como los efectos del estrés y el uso excesivo de la tecnología en las relaciones personales. Los resultados sugieren la necesidad de políticas sociales que forta- lezcan el apoyo a las familias, fomenten ambientes positivos y proporcionen herramientas para afrontar futuras crisis de manera efectiva.
Introduction. The public health and social crisis trigge- red by the SARS-CoV-2 pandemic profoundly disrupted daily life, elevating stress levels and straining families with enduring consequences. Countries such as Chile, Argentina, and Ecuador faced complex socio-econo- mic challenges and diverse forms of family adaptation generating long-lasting impacts across economic, social, and health domains. Despite the magnitude of these transformations, few studies have examined the lessons learned or the persisting post-crisis changes. This study analyses both the positive and negative outcomes emerging from personal and family life in Chile, Argentina, and Ecuador following the COVID- 19 pandemic. The objective was to understand how these transformations reshaped family dynamics and to identify key practices, conditions, and situations, as well as the barriers and challenges that continue to affect households. Methodology. A qualitative, explo- ratory, cross-sectional study design was followed, supported by qualitative content analysis. Sixty hou- sehold representatives selected through snowball sampling participated in the study: 21 in Chile, 17 in Argentina, and 22 in Ecuador. Results. Notable simila- rities were found across the three countries regarding the value placed on companionship and emotional support within families during lockdowns. These elements represent central lessons learned after the socio-health crisis, underscoring the importance of family bonds in fostering resilience and well-being during adverse circumstances. Moreover, economic pressures and mental health concerns persisted after the crisis and, in some cases, intensified. Social inte- raction remained limited over time, with heightened social anxiety, thereby exacerbating feelings of loneli- ness and emotional distress. Coping strategies varied according to each country’s cultural and social con- text. Discussion. Family environments that nurture social adaptation play a protective role, buffering external disruptions and promoting healthier lifestyles among their members. The ability to re-signify lived experiences enables individuals and families to build new meanings and to reconstruct their trajectories in the aftermath of a crisis. Nevertheless, it is essential to address the lingering consequences, notably regarding socio-economic instability and mental health challen- ges, in order to safeguard the well-being of individuals, families, and communities. Conclusions. This study highlights the essential role of family in navigating crises, emphasizing how families contribute to res- ilience and emotional well-being. Both positive and negative lessons were identified, ranging from stren- gthened unity and adaptive coping strategies to the harmful effects of stress and increased technology use on personal relationships. The findings unders- core the need for social policies to reinforce family support systems, foster positive environments, and equip households with tools to respond effectively to future crises.