La homofobia ha operado históricamente como un mecanismo de control social dentro de un sistema sexogenérico que regula qué expresiones sexuales y afectivas son válidas y cuáles deben ser discriminadas. Uno de sus dispositivos es el acoso policial: personas con orientaciones distintas a la heterosexual sufren violencia en el espacio público mediante intimidación, extorsión y chantaje. Este trabajo presenta casos registrados en Michoacán, México, para visibilizar el problema mediante un análisis por categorías de entrevistas a personas que han vivido esta violencia. Las conclusiones señalan una transformación de la violencia homofóbica en un sistema que privilegia el espacio privado en detrimento del público.