Salamanca, España
Este artículo presenta el diseño y la fundamentación teórica del modelo de comunidades GPS UNAD- Diversitas-USAL, una propuesta de intervención comunitaria desarrollada en España para mejorar la coordinación institucional en la atención a mujeres con adicciones a sustancias que son víctimas de violencia de género. Partiendo del reconocimiento de la escasa conexión entre los recursos especializados en adicciones y los servicios de atención hacia este tipo de violencia, el modelo construye un marco práctico inspirado en el enfoque ecológico y en los principios de las comunidades de aprendizaje. La propuesta sitúa a las mujeres en el centro del proceso, reconociendo la complejidad de sus trayectorias y la necesidad de una atención integral construida conjuntamente desde una perspectiva de género y adecuada al contexto territorial. El artículo presenta el modelo, incluyendo sus dimensiones clave, los principios que orientan su desarrollo y sus fases de implantación, así como su aplicación en dos comunidades piloto. La experiencia se describe a partir de observaciones realizadas durante el acompañamiento a ambos procesos, lo que permitió documentar cómo se fueron construyendo las alianzas entre recursos, qué herramientas se generaron colectivamente y qué ajustes fueron necesarios para adaptar el modelo a las dinámicas locales. El modelo plantea implicaciones relevantes para las políticas públicas, al evidenciar que una intervención más coordinada requiere condiciones institucionales que favorezcan el compromiso de los actores implicados, el trabajo colaborativo y la sostenibilidad de las redes locales, permitiendo así respuestas más sensibles con la complejidad de las realidades de las mujeres afectadas.
This article presents the design and theoretical basis of the GPS UNAD-Diversitas-USAL, a community intervention proposal developed in Spain to improve institutional coordination in the care of women with addictions who are victims of gender-based violence. Based on the recognition of the limited connection between specialized addiction resources and services for this type of violence, the model builds a practical framework inspired by the ecological approach and the principles of learning communities. The proposal places women at the centre of the process, recognising the complexity of their trajectories and the need for comprehensive care, built jointly from a gender perspective and appropriate to the territorial context. The article presents the model, including its key dimensions, the principles that guide its development and its implementation phases, as well as its application in two pilot communities. The experience is described based on observations made during the accompaniment of both processes, which made it possible to document how alliances between resources were built, what tools were collectively generated, and what adjustments were necessary to adapt the model to local dynamics. The model has relevant implications for public policy, as it shows that a more coordinated intervention requires institutional conditions that favour the commitment of the actors involved, collaborative work and the sustainability of local networks, thus enabling responses that are more sensitive to the complexity of the realities of the women affected.