Esta ponencia explora el sentido espiritual de la vida como un factor determinante de resiliencia frente a la adversidad, especialmente en el contexto de los jóvenes actuales, marcados por el relativismo, el nihilismo y la fragilidad emocional. A través de un enfoque cualitativo y bibliográfico, se analizan las propuestas del psicoterapeuta Viktor Frankl y de la doctrina cristiana expresada en las encíclicas de los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Se concluye que la espiritualidad cristiana proporciona un marco de significado profundo que permite afrontar el sufrimiento con esperanza, fortalecer la identidad personal y promover una vida con propósito trascendente.